Huérfana de patria, pirata de frases que no pertenecen a nadie, ladrona de sonrisas, yonki de canciones, soñadora compulsiva y la villana de una historia de amor que nadie quiso escribir.
No hay Pottermore capaz de separarme de Slytherin, ni derrota que me absorba mi amor culé, ni real life que impida que me convierta a la religión de la imaginación. Ficker viajera, siempre cámara en mano, con muchas ideas frikis que nunca para quieta y que, si quieres conocer, bajo tu cuenta y riesgo.